EL MUSEO SE SALE: LA CARPINTERÍA.
Iniciamos un ciclo de exposiciones que estarán dedicadas a los viejos oficios, algunos que ya han desaparecido, o están a punto de desaparecer, y otros que, aunque se mantienen, la forma de trabajar en la actualidad es completamente distinta, con herramientas y máquinas muy diferentes que hace 50 o 60 años no existían.
La primera, cómo no, estará dedicada a un oficio que me atrae mucho y además era el oficio, en su juventud, de José Manuel Hernández Rivero, mi suegro. Se trata de la carpintería, pero antes de que existieran máquinas eléctricas con las que en minutos se pueden realizar trabajos que antiguamente costaba horas.
He tratado de recrear una carpintería colocando el banco de trabajo de José Manuel que se conserva en el museo, lugar donde desarrollaba su trabajo el carpintero y se ha completado la exposición con numerosos objetos fabricados en madera, desde herramientas, utensilios de cocina y juguetes.
Entre los objetos que llamaron mi atención se encuentra el "ventril", una pieza relativamente pequeña de madera, muy resistente, que se ataba al cabo de una soga y que se utilizaba para atar la carga sobre el burro o las caballerías, esta pieza quedaba en contacto con el vientre del animal, de ahí su nombre.
Otro objeto que llamó mi atención fue una aguja de coser serones hecha en madera, normalmente se hacían en hierro, pero la precariedad de algunas familias dificultaban su adquisición al herrero y la hacían ellos mismos con alguna madera resistente como la del enebro.
Se expusieron piezas como los "cubanillos", especies de aguaderas de madera que se usaban para coger bellotas o aceitunas, las trapas para coger perdices, los cepillos de las iglesias (para recoger limosnas), el chinero, que era una estantería abierta hecha con los carretes de los hilos, que entonces eran de madera, las carracas, las castañuelas, algún juguete y algún mueble.
Entre las herramientas que se expusieron figuraba la rodela para medir la circunferencia de las ruedas del carro, que hacía o arreglaba el carpintero, para darle la medida exacta al herrero que debía hacer el aro de rodadura y que ajustara lo mejor posible.
Una forma de acercarse a este oficio que aunque sigue existiendo no exige tantos esfuerzos como antiguamente.
Fotos: Mª Agustina Hernández, José Ignacio Herrero y Javier Perals.
Texto: Javier Perals.






















